lunes, 14 de abril de 2008

Una antigua enfermedad


El cáncer de auditores, televidentes y lectores es aceptar la información tal y cómo se nos presenta. Sólo si el viento está a favor, nos detenemos a culpar al periodista o a los medios si no nos parece la noticia que nos entrega, probablemente los tildamos de comunistas, fascistas o comunmente de incompetentes sin hacer mayor juicio de los contenidos. El medicamento para este mal está disponible en todas las farmacias cerebrales, se llama Análisis.

Sólo al ponerme a escribir sobre esta palabra, me di cuenta que no tenía adquirido este concepto, periodísticamente hablando. Mis canales informativos los tengo determinados por los periodistas que me dan confianza y a la vez confío en su trabajo, o por los periódicos que satisfacen mis necesidades de información. Estoy segura que es el mal de muchos.

En la comunicación es esencial separar las partes del discurso que se nos muestra, luego estudiarlo y finalmente llegar a fusionarlos nuevamente para un conocimiento integral, no es un ejercicio complejo, se llama pensar, ejercicio que no hacemos periódicamente. Como estudiante de Periodismo no me puedo permitir y al menos por ahora, a mi entorno tampoco, absorber las noticias tal y como se presentan.

Como pequeña reseña histórica no está demás nombrar a Gutemberg, quien alrededor del 1400 creó la imprenta, sin olvidarnos que en 1812 nuestro primer diario, La Aurora de Chile, comenzó a circular. No saber entonces en la actualidad que lo leído en los medios está determinado por quien lo escribe, es el colmo, en último caso por experiencia.

Lo que escuchamos entonces se hace evidente, por lo antes dicho, nace de quien lo emite y lo que nos muestran en televisión por quién lo expresa, desconocerlo denota sólo más de nuestra ignorancia. Sazié y Salazar quienes hicieron la primera emisión radial en nuestro país en 1922, probablemente se revuelcan en sus tumbas, sin olvidar que hace más de cincuenta años se hizo la primera emisión televisiva en Chile, es por todo esto que cuesta entender la falta de práctica de las personas en cuanto a procesar la información, tan sólo para entenderla.

Insisto en que tenemos que descomponer el todo, en este caso la información, en sus distintos elementos constituyentes, con el fin de estudiarlos de manera separada, para luego en un proceso de síntesis llegar a un cabal conocimiento integral, esto según el significado que nos arroja http://www.wikipedia.com/., bastante accequible a la mayoría.

Aquí les presento un "Modelo de Análisis" propuesto por una Periodista en formación:

1 Informarnos de la noticia en un medio determinado.
2 Compararla con otros medios de comunicación.
3 Descomponer la noticia desde su origen.
4 Ubicarla en el tiempo y espacio.
5 Si es necesario considerar marcos políticos, económicos y religiosos.
6 Recomponer la noticia y darle ahora sentido.


Medicina, remedio, brebaje como quieran llamarlo, en el pasado, presente y futuro, es un ejercicio mental necesario y básico, que debiéramos hacer nuestro y darnos cuenta que la información que nos rodea muchas veces está dirigida a hacernos actuar de una forma determinada y las personas por más animales, somos se supone racionales. Demosle una cura a este antiguo mal, Oj-alá, como dirían los árabes, hoy mismo.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Pamela, me gusto tu análisis, lo encontre dinámico y entretenido, lo que permite que el lector no se aburra al leerlo.

Graciela Madrid

Unknown dijo...

Cambiar el fondo por uno negro y con letras blancas, esa fue la condición que dió el profesor para que los blogs sean revisados.

Graciela M.

Rene Ramirez dijo...

Personalmente te comenté que lo más atractivo (para mí) de tu nota es el mea culpa, la capacidad de autocuestionar la forma de consumir medios.

Solo me gutaría agregar algo que dije en aula: La responsabilidad de lo que aparece en la prensa o en pantalla no es de los periodistas que, aunque mucjas veces "cómplices", usualmente venden su fuerza de trabajo a las empresas periodístcias, responsables últimas de lo que se pone ante los ojos del "ciudadano promedio" (concepto que tampoco comparto).

Un abrazo,