Los periódicos se transforman en algunos casos en la Biblia de las personas, Torah o cualquiera sea el texto objeto de nuestras devociones. Es decir nos regimos por lo que sus contenidos nos entregan como decálogo informativo.
Existen quienes piensan que el New York Times es un diario liberal y ó revolucionario con respecto a la política. Le permite su línea editorial contradecir las decisiones de la Casa Blanca, ejemplo de esto fue cuando le sugirieron a Bush retirar las tropas de Irak ó cuestionar la venta de sus acciones petroleras, argumentaron que se aprovechó de información privilegiada debido a su simple cargo presidencial. Pero también están los que creen que se ha desvirtuado a lo largo de su existencia en cuanto a la entrega informativa, lo que se evidencia diariamente y opinión a la que me sumo.
La objetividad es imposible que se exija sin antes enmarcarla en la realidad de quien la emite y realmente antes pensar que se trata de; “su objetividad”, “su realidad”, en “su espacio”. Los medios son lo que sus dueños quieren transmitir y lamentablemente hacemos caso omiso a esta verdad, sino a lo que acomoda, ser pasivos receptores de las ideologías políticas y religiosas de nuestros oferentes periodísticos.
La visita del Papa Benedicto XVI no se queda fuera de este cedazo, es evidente el rechazo que les provoca a estos periodistas la iglesia católica y más aún las figuras papales, ya que Juan Pablo II, también en algún momento fue recordado en estas publicaciones por su rigidez entre otras cosas.
“Todavía se está esperando una rendición de cuentas”, titulan un día antes de terminar Ratzinger su visita a Estados Unidos, en el N.Y., en relación a uno de los temas que complican más a esta iglesia, las víctimas de sacerdotes pedófilos, que alcanzan mundialmente una cifra cercana a los 10 mil. No obstante en nuestro canal católico respecto a este tema se dijo que el Papa habló con franqueza respecto a la pederastia.
¿Puede un presidente evitar que en su país se sucedan violaciones?, a mi parecer es imposible, así mismo creo que la autoridad terrena máxima de una religión tampoco puede, ningún hombre es omnipotente, sólo las deidades a las que le cargamos atribuciones.
No es difícil darse cuenta de las intenciones de retorcer o mofarse que tenían los Periodistas del New York Times, al titular algo así como “Después de lo masivo, el Papa se encontró privadamente con víctimas de abuso”, y abajo pusieron una fotografía de la visita de este al Estadio de los Mets de Nueva York, como si correspondiera al encuentro privado que se sucedió con los abusados.
Son estas situaciones las que son dignas de críticas, Carlos Ball, periodista venezolano, emigrado hace veinte años a Estados Unidos, enjuició a este periódico por su excesiva revelación política, la que afecta la objetividad en la entrega de información y más aún la deformación de esta, que es reafirmada por cualquiera con publicaciones como la anterior.
Ejemplificó esto con lo que escribió recientemente el Periodista del Tiempo de Nueva York, Harry Rotter, acerca de la privatización del Seguro Social en Chile, con según él la finalidad de debilitar al presidente George W. Bush y en la promoción de una sociedad de propietarios. Bueno aún más, al parecer todavía algunos aseguran que en una persona recae el gobierno de un país.
Los feligreses se sintieron dichosos de cualquier forma por la visita del sumo pontífice, a pesar de los intentos de “saqueo” de este periódico, ya que se mostró abierto a hablar de todos los temas que la población necesitó oir, inclusive en la ONU, comentó sobre los Derechos Humanos, situación que de cualquier forma se dio a conocer por estos críticos Periodistas o casi comentaristas. La visita a la zona cero se trató por lo menos con respeto.
A estas alturas a Bush no le sirvió de nada la alfombra roja que desplegó en el aeropuerto para recibir al Papa, no será propaganda favorable para un nuevo gobierno, ya que el descontento de sus ciudadanos es evidente, aunque el visitante no dejó de ser generoso con él al referirse a este país como democrático, abierto a las ideologías y religiones, además de acogedor de inmigrantes, en ese momento envidié a los gringos por ser tan afortunados. Pero, parece que su presidente está a favor de las armas y la represión de minorías, junto con el enriquecimiento capitalista desvirtuado. Cabe recordar a George que esta religión es minoritaria en su natal USA, pero en la carrera presidencial todo vale.
Existen quienes piensan que el New York Times es un diario liberal y ó revolucionario con respecto a la política. Le permite su línea editorial contradecir las decisiones de la Casa Blanca, ejemplo de esto fue cuando le sugirieron a Bush retirar las tropas de Irak ó cuestionar la venta de sus acciones petroleras, argumentaron que se aprovechó de información privilegiada debido a su simple cargo presidencial. Pero también están los que creen que se ha desvirtuado a lo largo de su existencia en cuanto a la entrega informativa, lo que se evidencia diariamente y opinión a la que me sumo.
La objetividad es imposible que se exija sin antes enmarcarla en la realidad de quien la emite y realmente antes pensar que se trata de; “su objetividad”, “su realidad”, en “su espacio”. Los medios son lo que sus dueños quieren transmitir y lamentablemente hacemos caso omiso a esta verdad, sino a lo que acomoda, ser pasivos receptores de las ideologías políticas y religiosas de nuestros oferentes periodísticos.
La visita del Papa Benedicto XVI no se queda fuera de este cedazo, es evidente el rechazo que les provoca a estos periodistas la iglesia católica y más aún las figuras papales, ya que Juan Pablo II, también en algún momento fue recordado en estas publicaciones por su rigidez entre otras cosas.
“Todavía se está esperando una rendición de cuentas”, titulan un día antes de terminar Ratzinger su visita a Estados Unidos, en el N.Y., en relación a uno de los temas que complican más a esta iglesia, las víctimas de sacerdotes pedófilos, que alcanzan mundialmente una cifra cercana a los 10 mil. No obstante en nuestro canal católico respecto a este tema se dijo que el Papa habló con franqueza respecto a la pederastia.
¿Puede un presidente evitar que en su país se sucedan violaciones?, a mi parecer es imposible, así mismo creo que la autoridad terrena máxima de una religión tampoco puede, ningún hombre es omnipotente, sólo las deidades a las que le cargamos atribuciones.
No es difícil darse cuenta de las intenciones de retorcer o mofarse que tenían los Periodistas del New York Times, al titular algo así como “Después de lo masivo, el Papa se encontró privadamente con víctimas de abuso”, y abajo pusieron una fotografía de la visita de este al Estadio de los Mets de Nueva York, como si correspondiera al encuentro privado que se sucedió con los abusados.
Son estas situaciones las que son dignas de críticas, Carlos Ball, periodista venezolano, emigrado hace veinte años a Estados Unidos, enjuició a este periódico por su excesiva revelación política, la que afecta la objetividad en la entrega de información y más aún la deformación de esta, que es reafirmada por cualquiera con publicaciones como la anterior.
Ejemplificó esto con lo que escribió recientemente el Periodista del Tiempo de Nueva York, Harry Rotter, acerca de la privatización del Seguro Social en Chile, con según él la finalidad de debilitar al presidente George W. Bush y en la promoción de una sociedad de propietarios. Bueno aún más, al parecer todavía algunos aseguran que en una persona recae el gobierno de un país.
Los feligreses se sintieron dichosos de cualquier forma por la visita del sumo pontífice, a pesar de los intentos de “saqueo” de este periódico, ya que se mostró abierto a hablar de todos los temas que la población necesitó oir, inclusive en la ONU, comentó sobre los Derechos Humanos, situación que de cualquier forma se dio a conocer por estos críticos Periodistas o casi comentaristas. La visita a la zona cero se trató por lo menos con respeto.
A estas alturas a Bush no le sirvió de nada la alfombra roja que desplegó en el aeropuerto para recibir al Papa, no será propaganda favorable para un nuevo gobierno, ya que el descontento de sus ciudadanos es evidente, aunque el visitante no dejó de ser generoso con él al referirse a este país como democrático, abierto a las ideologías y religiones, además de acogedor de inmigrantes, en ese momento envidié a los gringos por ser tan afortunados. Pero, parece que su presidente está a favor de las armas y la represión de minorías, junto con el enriquecimiento capitalista desvirtuado. Cabe recordar a George que esta religión es minoritaria en su natal USA, pero en la carrera presidencial todo vale.
Parece previo acuerdo entre Joseph y George Walker, esta visita tan armoniosa y benevolente, ganar popularidad es la meta y el medio parece no tener mucha importancia, una iglesia que ha perdido adeptos y un presidente que no es necesario decir que no es muy querido.
Voy a llegar a apagar las velas que le tenía al New York Times, por la credibilidad que le di, pero no puedo aceptar que me quieran convencer de lo negativo de un culto si fusionan verdades disfrazadas para predisponer a lectores hasta este momento crédulos como yo.
C. Ball: http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=23110
[1] Director de AIPE, académico asociado del Cato Institute miembro Mont Pèlerin Society. Ex gerente general del diario La Verdad (Venezuela) y director general de El Diario de Caracas, senior fellow de Heritage Foundation y primer vicepresidente de la Philadelphia Society, Estudios: BS, MBA, Boston University.
Voy a llegar a apagar las velas que le tenía al New York Times, por la credibilidad que le di, pero no puedo aceptar que me quieran convencer de lo negativo de un culto si fusionan verdades disfrazadas para predisponer a lectores hasta este momento crédulos como yo.
C. Ball: http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=23110
[1] Director de AIPE, académico asociado del Cato Institute miembro Mont Pèlerin Society. Ex gerente general del diario La Verdad (Venezuela) y director general de El Diario de Caracas, senior fellow de Heritage Foundation y primer vicepresidente de la Philadelphia Society, Estudios: BS, MBA, Boston University.
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